jueves, 14 de julio de 2011

Do the right thing

Tengo claro que hay muchas especies que los aficionados al bonsai cultivamos, pero que no se terminan de adaptar del todo bien al concepto real de bonsai ni a las técnicas que se aplican en estos para conseguir resultados. No soy el único que se deja llevar por cultivar especies que forman parte de mi entorno y por tanto de mi vida (también en el sentido más, digamos, espiritual) como la higuera, o la vid.
Cuando veo los bonsais que cultivan los japoneses, no están muy lejos tampoco de lo que estoy diciendo: siempre son especies que se dan en sus islas, asi que hay cosas que no termino de entender muy bien.
En fin, que me voy por las ramas y yo solo pretendía mostraros un par de nuevos ejemplares que adquirí en mis vacaciones, en Bonsai Zen y en Mistral Bonsai.
He de decir que antes de plantarme en los dos centros tenía bien claro las dos especies que buscaba. Las razones eran dos: la facilidad del cultivo, pues se trata de plantas que se dan en mi tierra sin problemas, y el precio, pues no buscaba algo caro.

En Mistral Bonsai encontré una de ellas, un ficus carica con un tamaño considerable, y una base atractiva. Creo que el último tercio del árbol habré de rehacerlo desde cero (un acodo aereo me dará la oportunidad de hacerme con un nuevo árbol), al igual que la rama principal, que continuará el movimiento de la primera curva hacia la izquierda. De todo lo que vi en Mistral, lo cierto es que solo me llamaron la atención las higueras que había, de gran porte pero no muy caras. Todo lo demás era prohibitivo para la poca calidad que tenía. Buscaba este tamaño porque el tema de la reducción de las hojas en estos árboles por lo que he visto no es muy sencillo, y supongo que lucirán mejor en este formato que no en un sohin.


Bonsai Zen es otro concepto y había más calidad y a mejor precio. Sin embargo yo buscaba algo muy concreto y baratito, en contra de las opiniones de los que más saben que aconsejan hacerse con menos árboles pero de más calidad. Que quereis que os diga, la carne es debil cuando hablamos de dinero, y es más facil gastarse 60 euros en un árbol que 300, aunque tengas la pasta en el bolsillo. Cualquiera que tenga mujer me comprenderá. Y los que tengan suegra con mirada penetrante, más todavía.
El caso es que encontré la especie que buscaba y además enraizada en una piedra, cosa que me atrajo todavía más. Os muestro mi Parthenocissus tricuspidata.






Poco a poco descubriré las raices y mostraré la piedra. Estoy ansioso por que llegue el otoño y pueda
ver el intenso color rojo de las hojas, y más tarde ver el tronco desnudo y hacerme la idea del diseño futuro. Por lo que he visto no es que sea una maravilla en cuanto a conicidad, creo que esta especie es muy dada a formar bultos en el tronco si no andas con cuidado, pero me gusta bastante en cualquier caso. De momento se ha adaptado a su nuevo entorno y luce mucho mejor que cuando vino.

1 comentario:

  1. Parthenocissus tricuspidata ...mmmm.....muy interesante.

    un saludo

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